
Entender la etimología de Dremar conlleva viajar en el tiempo como lo hacía Martin en su DeLorean de Regreso al Futuro. En el año 2001, entre un esperancero y un lagunero, crearon la asociación deportiva “Drema”. Por aquellos tiempos, los laguneros jugaban al “alverre”, es decir, a hablar al revés. Entonces, nuestro amigo en memoria de su madre, pensó en llamar a la asociación “Madre” que en “alverre” se transformó en “Drema”, y ese fue su nombre durante ocho años. El tiempo, efímero, diluye a la asociación como una nube que se evapora en el cielo. Los años pasan y la nube recupera el vapor perdido, crece y rompe a llover regando un nuevo jardín de lavanda, salvia y albahaca. Las gotas devuelven la vida a las semillas en tierras de barbecho, limpian el camino de los barrancos y el agua desemboca en la mar uniéndose a sus amigos del océano, continuando el ciclo, y se convierte en Dremar.
Dremar ofrece un espacio para la reflexión y la recreación para participar en la sociedad, colaborar y cooperar para atenuar dentro de nuestras posibilidades las dificultades sociales.
